Los que se quedaron en el edificio: retratos de adultos mayores que viven solos en Buenos Aires
En muchos edificios de Buenos Aires, la vida de un adulto mayor que vive solo transcurre entre el ascensor, la ventana y el noticiero de la tarde. La nota recorre porterías donde el portero es a veces el único contacto diario, y departamentos donde la rutina se sostiene con horarios fijos y llamadas cortas. También aparecen los gestos mínimos que sostienen el vínculo: un saludo, un plato de comida, una mano que alcanza el mandado. El reportaje no busca dramatizar, sino mostrar cómo se teje y se rompe la cercanía en la vida urbana contemporánea.
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